De Shopping y otras aventuras cortas
7 04 2008Este sábado salí de compras. Cómo quiero dar una buena imagen en el nuevo trabajo, acudí cual loca obsesiva al centro a comprarme corbatas, camisas, y accesorios varios para demostrarme despampanante esta semana.
Como solía pasarme en mi más tierna adolescencia, me gasté hasta lo que no tenía en ropa. Este proceso de continuo derroche de dinero, terminó generando una compulsiva comilona de sábado por la noche para expiar las culpas. Sin tomar en cuenta, que además me fumé dos atados de cigarrillos.
En fin. Salimos con Zorra, ambos como libélulas saltimbanquis de vidriera en vidriera. Jugando a que éramos novios delante de las escrupulosas vendedoras y vendedores.
¡CHAN!
En plena recorrida céntrica, me llega un mensaje de mi asistonta, Pato. “Che, Bolu, tengo un “petit” (eso quiere decir una noticia, novedad o chusmerío de oficina) que te vas a quedar lacio”.
Obviamente, le devolví el mensaje, ansioso por enterarme de la noti-novedad que la había impulsado a interrumpir mis compras compulsivas de fin de semana. Hasta que llegó la esperada respuesta: “A Vero F. y a Anita M. les aumentaron el sueldo” No sabía si arrojarme debajo de un colectivo en marcha o cortarme las venas con la tarjeta de crédito. Intenté contarle a Zorra de las cosas, pero no me salían las palabras, solo me salían insultos y maldiciones cual caudales incontenibles. Por eso la llamé a mi asistonta, y a los gritos en pleno centro, le dije: “¡¡¡¡¡COMO QUE LES AUMENTARON EL SUELDO!!!!!!!!!!!!”. Era de no creer. En menos de un año a Vero F. le aumentaron el sueldo dos putas veces. Y mi no me dan ni un descuento digno del 20% para hacer las compras ahí. Contuve la calma porque se que me quedan pocos días para renunciar. Pero Zorra también demostró indignación ante la noticia.
HOLA SUSANA, TE ESTAMOS LLAMANDO….
En plena recorrida céntrica, cuando ya teníamos las manos llenas de bolsas, nos para un flaco en una esquina.
MATÍAS
Hola chicos, ¿quieren ir a cenar esta noche a Pinar de Rocha?. Les comento que por sólo $10.00 tienen la cena, show….. bla bla bla (donde “bla” sustituye a todo el “speech” para hacer la promoción).
Yo, monté una escena improvisada para hacerme pasar por novio de zorra. Mirandola a ella, digo:
NANO
Yo tengo que ir a cenar a lo de mi vieja hoy, y vos tenés que venir conmigo.
ZORRA
(le vi las inteciones con el joven tarjetero)
mmm, bueno, ¿vos hasta que hora estás acá?
MATÍAS
Hasta las ocho. Mirá (mientras toma una birome y escribe en la tarjeta) mi nombre es Matías…
Ahí me percaté de que Zorra, sin avergonzarse de lo avanzada en años que está, estaba interesada en el pequeño púber.
NANO
Bueno… anotale el celular… (queriéndome hacer el novio gracioso)
MATÍAS
…y mi celular es… (Mientras se lo anotaba en la tarjeta junto a su nombre)
NANO
¡¿Le estás dando el teléfono a mi novia adelante mío?! (que pregunta estúpida, era obvio que lo estaba haciendo)
MATÍAS
No, en realidad te lo estoy dando a vos.
Zorra y yo nos quedamos inmóviles cual estatuas. Estupefactos ante la respuesta, no dijimos palabra alguna. Yo me quedé seco por que no pensé nunca que esa iba a ser la respuesta, y Zorra se quedó patitiesa porque entendió que con esas carnes flácidas ya no puede levantar ni sospechas (sorry Zorra, sabías que iba a poner cosas feas de ti, aunque sean mentira).
LIQUIDACIONES Y CAFECIIIITOOOOO
Nos encontramos con la Tía Claudio (sí, es Claudi-o con “o”) por la peatonal y los tres nos metimos a revolver estantes en un local que estaba de liquidación ¡Aguanten las liquidaciones! Eso es todo a lo que puedo aspirar con el sueldo que gano. Pero yo ya había gastado todos mis haberes, y ya estaba más seco que el Sahara. Tuvo que socorrerme Zorra para poder comprar un triste sweater…. éramos taaaan pobres.
Fuimos a tomar un café los tres. Como si fuéramos un grupo de solteronas que salía del Casino después de una tarde entera se obsesiva ludopatía. En la mesa de lado había una dama mayor (una vieja, bah). Con su pelo canoso bien peinado, en el cual seguramente había gastado una pack completo de spray, (supongo que lo debería tener duro como un casco). Vestida con un traje a composé, de color rojo apagado que parecía que estaba envuelta en una alfombra. De ambas muñecas y del cuello le colgaban al rededor de unos U$S 250.000 en bijou, lo cual me hizo sospechar que era ese exceso de peso en su cuello lo que el había producido esa prominente joroba con el transcurrir de los años. Sola en una mesa para cuatro, tomando café y mirando para adelante, sentada lo más derecha que la joroba le permitía. Fue como proyectarme dentro de 50 años. Sólo que seguramente para esa época yo no tenga pelo para echarme spray, ni tampoco bijou costosa para lucir. Y en lugar de café, me estaría clavando un vodka del pico. Pero ese no era el punto.
Después de que pudimos coordinar una conversación coherente entre los tres (porque parecíamos cotorras con sobredosis de cafeína), con Zorra, le contamos a Tía Claudio del suceso ocurrido minutos antes de encontrarnos con él.
La Tía Claudio es mi primer amigo gay. Lo conozco desde hace años y tenemos una amistad fuerte. Pero yo siempre cometo el error de seguir sus consejos. Mientras que él me decía que tenía que mandarle un mensaje al tarjetero, Zorra me decía que era muy desubicado hacer una cosa así. Era como escuchar a Dios de un oído y al Diablo del otro. Justo del oído que zorra me hablaba estoy medio sordo, así que le hice caso a la Tía Claudio.
Le mando un mensaje: “DIsculpame. ¿El teléfono era para mí o para mi “novia”? Lo de novia se lo puse entre comillas para que no quedaran dudas, y quedara bien claro que precisamente no era mi novia.
La respuesta: Es para los dos. Para cuando quieran venir a cenar a Pinar, así les sale más barato”
Tipo que me cortaron el rostro ¿no?.
No le contesté porque ya con esa respuesta me había rebajado a la peor vergüenza. Pero le hubiera dicho: “Mirá pedazo de gato de cuarta categoría, si voy a Pinar de Rocha no va a ser para comer más barato, voy a ir directamente a escupirte un ojo”
Y sí. Es que no se puede ser tan turro.
Habiéndome gastado la plata, y habiendo sido objeto de burla de un simple tarjetero, me encerré todo el fin de semana a comer como cerdo.
Ah, gracias por la ayuda para el sweater Zorra, pero lo vamos a tener que cambiar, acabo de engordar 7 kilos.
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