¡PECADO!
24 03 2008¿Cómo poder contar esto?
El primer chico del que me enamoré (o eso creía en aquel entonces) era un amigo mío. Nuestras familias estaban unidas también por un vínculo amistoso. Su madre era como la mía. Sus hermanos eran como los míos. Ambos teníamos 16 años (y ahora que lo digo, me gustaría desandar los años hacia atrás y eliminar del pasado muchas cosas que han sucedido. Pero ese no es el tema)
Pasaron unos cuantos años. Unos… 8 años. (¡lo escribo y no lo creo!). Y el contacto cotidiano entre él y yo, entre su familia y yo, sigue vivo. Claro que en este caso el famoso dicho “Dónde hubo fuego cenizas quedan” no es aplicable. Porque no es de esta manera. Cada cual siguió con su vida, entendiendo que la historia (que duró más de un año) había terminado y formaba parte de un recuerdo adolescente.
Yo tuve otros novios (claro, ¿que pretenden? ¿que quedara célibe después de él? ¿Justo yo?) Y él tuvo otros novios (ninguno me llegaba a los talones, claro ¿soberbio? ¿Yo?). Después de unos años, cuando tenía 20 más o menos, tuvo su primer novia (novia mujer ¿se entiende?). Su madre, danzando entre la desesperación y la alegría de un hijo recuperado de su homosexualidad (que no es una enfermedad, “pero sí es normalito, mejor”) me vino a pedir información. Para esas alturas, yo no tenía la más remota idea de su vida privada, y no se me ocurría preguntarle al respecto. Entonces le dije a su mamá: “No lo cuestiones, acompañalo y comrpendelo. Sí quiere tener novia ¿cual es el problema?” Yo sabía cual era el problema “todos sabemos que es puto!!!” No creo en la “cuara mágica” al estilo del libro “Sanar la homosexualidad”. En fin, no era tema mío. Ni me interesaba ocuparme de ello. Le conocí la primera novia: era un monstruo pobre hija de Dios. La segunda: muy linda, hay que reconocer, pero la dejó por pesada y celosa, según él (a mí me caía bien)
Estudiamos carreras parecidas, pero no las mismas. EL se recibió. Y yo…. ¿¡Que mierda les importa!? (obvio que todavía no).
Hoy me llamó por teléfono:
MARTÍN
¿Tenés algo de Epistemología para prestarme?
NANO
Tengo labibliografía completa de la cátedra ¿te sirve?
MARTÍN
¡Sí! Me viene bárbaro. ¿Cuando me la podés alcanzar?
NANO
En un rato paso. Te dejo la carpeta y de paso te llevo el libre que me prestaste para el final.
MARTÍN
Dale. Yo voy a estar acá.
Una vez en la casa, mientras el revisaba la bibliografía que yo le había llevado, veo en una repisa un libro que llevaba por título: “La Biblia Católica para Jóvenes” (ver ilustración que busqué para ustedes y constaten que no miento)
NANO
¿Y esto?
MARTÍN
Una Biblia (¿tan estúpido parezco?)
NANO
Si ya veo que es una Biblia. Pero… ¡que rara! ¡Cuantos colores! (yo la observaba como si fuera una Playstation). Cuando yo iba a la Iglesia usábamos la Biblia Latinoamricana que no tenía ni tantos dibujos, ni tantas explicaciones. Además, ya de grande, ya al aprender lenguas clásicas en la Universidad, me di cuenta que las traducciones son espantosamente inciertas.
MARTÍN
Sí, esta es nueva.
Me sentía como cuando mi papá, al ver aparatos de tecnología de punta, dice: “Lo que no inventan he… en mi época lo único que había era la televisión blanco y negro”. Abro las tapas de semejante libro sacro, y encuentro paginas a todo color, con letras de tamaño visible (no como las biblias que yo leía con esa letra hiper minúscula). Comienzo a hojear la Biblia como si fuera una “Para tí” o una “Cosmopólitan” ¡Juro que tiene colores! En eso veo una pagína que decía: “En la diversidad, se encuentra la Unidad”. Entonces, quise hacerme el chistoso:
NANO
Me imagino que con este título, se refiere a la diversidad sexual, y que los homosexuales somos bienvenidos en la iglesia católica ¿no?
MARTÍN
¡No! Todo lo contrario. La homosexualidad es pecado (WHAT!!!!???)
La mandíbula se me desplomo entera hasta llegar al piso
NANO
¿Qué? ¿Qué pecado? (ya sabía que era pecado, pero no podía creer que saliera de la boca de él)
MARTÍN
Va en contra del mandamiento: “no cometerás actos impuros”
Podía ser una tomada de pelo, pero no lo era, lo decía en serio.
NANO
Disculpame, pero ¿te acordabas cuando pecabas conmigo? ¿Y cuando cometías “actos impuros” con Pablo”? Y, por supuesto, del resto de la lista de chongos con los que cometiste pecado!!!
MARTÍN
Pero yo pedí perdón por mis pecados, y Dios me perdonó, porque retomé el camino (¿Dios? ¿camino? ¿Perdón? que esto???!!! El cura brasilero de la Iglesia Universal después de 5 vodkas???? No me jodan!!!!!)
NANO
Ay Martín. Yo entiendo que seas super religioso, y me parece bien que “ya no seas más” gay, pero de ahí a decirme que tenés la convicción de que ser homosexual es pecado… ya es cualquiera. ¿Eso pensas de mí? ¿Y de la India? ¿No es tu amiga? Y sin embargo pecadora, según tu criterio. La verdad que me hacés recordar la razón por la cual dejé la Iglesia. Y si fuera pecado… ¿quien te dijo que Dios te perdonó? ¿Un cura? Seguro que no es cierto.
MARTÍN
No voy a discutir de religión con vos. Es igual como cuando hablamos de política: negro y blanco.
Conclusión: lo que ahora te resulta pecado, cuando tenías 16 años te gustaba hacerlo. ¡Hipócritas!
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Etiquetas: gay, iglesia, mar del plata, hipocritas, iglesia catolica, mandamientos, homosexualidad, pecado, biblia, biblia para jovenes, infierno, actos impuros, caraduras, sodomitas, homosexual
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