Fin de la temporada señores, señoras y otras yerbas. Esta es una ciudad con muchos habitantes, pero para el ambiente gay resulta ser un pueblo de dimensiones grandes.
Y el fin de la temporada indica el retorno a la rutina para el maroconaje local. Efectivamente: las parejitas que tristemente se habían divorciado en diciembre, retoman la relación con la llegada de los primeros frios.
Entre otras cosas, esas mariconas que no saludan en todo el verano, empiezan tímidamente a acercarse a saludar amistosamente para tantear el terreno. Y es que en este pueblo somos pocos, y cual cojedero de gatos se puede pensar tranquilamente que todos estuvieron con todos al menos una vez.
Por ejemplo, una maqriquita marplatense estándar, sale un sábado a la noche y cada 3 pasos que da en el boliche dice “ese es mi ex”, “con ese estuve una vez” o frases similares.
Si la llegada de la temporada indica la apertura de la temporada de caza (porque las locales buscan cazar al turista), la finalización del verano indica que hay que volver a formar pareja pronto para sobrevivir a varios meses de frío y mal clima en “la feliz”.
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