24: desesperación de sábado por la noche

25 02 2008

Como el comentario de neglected en el post anterior, además de estar escrito en otro idioma, revela una incontenible ira por una supuesta omisión de mi parte, me veo en la obligación de contar algunos detalles, los cuales no estaban en el post anterior, ¡porque todavía no habían ocurrido! 

El sábado a la noche Martín y Neglected me invitaron a cenar. Ya saben que sí se trata de comida, no me hago esperar. Tengo que reconocer que las pizzas de Martín son las mejores que probé hasta ahora. Neglected no me deja mentir, pero preferiría los mensajes en idioma español. Fue una cena muy especial, y agradezco que hayan estado conmigo.

Luego de deleitar este precioso paladar con semejante manjar me volvía a casa a cambiarme porque este sábado no podía dejar de salir. Adivinen quien iba a salir conmigo: la lesbiana zorra. La cual, para variar, me dejó plantado. Sólo en mi casa, el día de mi cumpleaños, un sábado por la noche, y nadie podía salir conmigo: el que no estaba cansado, estaba con dolor de ovarios, y si no, al mejor estilo de la lesbiana zorra, no me contestaban el teléfono.

Por suerte, Estefi y Vicky acababan de salir del teatro. Y a las 3AM estaban en pleno centro comiendo pizza con jamón y morrones acompañada con una enorme copa de helado, cual dos vacas desaforadas. Después de devorarse todo, salieron conmigo.

Que noche la de anoche

Estefi y Vicky salieron conmigo al boliche.

Empezaron bien, pero terminaron tomándose hasta el agua de los floreros.

Por empezar me arrojaron contra un grupo de veteranos que habían venido de Capital a veranear a la ciudad. Mis dos “amigas” no podían presentarme a un joven guapo  y educado. Por eso me empujaron (literalmente, me empujaron) al medio de un grupete de vejestorios mal reciclados, que cual buitres hambrientos querían pagarme tragos y me hacían invitaciones ostentosas.

¿Que decir? Sólo que esperaba evaporarme de inmediato. O que el boliche se prendiera fuego para poder escapar entre la mutitud sin quedar como un  maleducado.

El cabecilla del grupo de Veteranos tenía un enorme parecido a Federico Klemm  (ver imágenes adjuntas). Por supuesto que para él esto era un pueblo y le parecía un horror casi inhumano, que el boliche no contara con aire acondicionado. Lo cual comparto. Porque tiene un ventilador diminutos que no da ni aliento. Pero en fin. Yo me quería borrar. Y mis dos amigas estaban detrás mío, riendose de mis desgracias.

Para ponerle colorido a la noche. Maxi D´Iorio se acercó a la barra. Y como Estefi ya  estaba seducida por el alcohol no hizo más que acosarlo sin parar. Le metió mano por donde tuvo oportunidad hasta que se salió con la suya: logro que el bailarín local mediatico le diera un “piquito”. Y la muy turra no compartió con los amigos. Eso no se hace ¡era mi cumpleaños! Yo también merecía un poco de atención. En fin.

Caundo las dos atorrantas que me acompañaban decidieron despegarse de la barra logré librarme del grupo de ancianos que querían apropiarse de mi juventud.

¿Como termino la noche? Con ambas atorrantas totalmente alcoholizadas. Tanto que tuve que llevarlas hasta la casa de Estefi porque no podían ni caminar. El día de mi cumpleaños., yo sobrio, y  tratando de manejar a dos solteronas alcoholizadas ¿es eso justo?

Pero la pasé muy bien. El domingo recibí muchas visitas. Y pasé un cumpleaños estupendo. No me puedo quejar.