¡Sí! Claro que lo soy. Anoche publiqué este post acerca del “mobbing” en el otro blog. Hoy, al llegar a la oficina, me enteré.. bah, nos enteramos que a Mary D. la habían sacado, supuestamente la mandaban a otra dependencia de la empresa: entiendase que esto es rebajarle su categoría, y por extensión el sueldo.
Y es que Mary D, es medio plaga, pero no por su culpa. Desde que volvió de una licencia psiquiátrica que duró unos cuantos meses, los jefes no dejaron de hacerle la vida imposible. Ya de entrada, la ubicaron en un escritorio de espaldas al resto de los compañeros (DE ESPALDA A TODOS) y como si eso fuera poco, le pusieron un mueble adelante cosa de que esté lo más asilada posible. Hay que ser mierda digo yo ¿no?
Esto claro que dio pie para todo tipo de conjeturas colgantes de la nada: que hay una lista, con algunos nombres. Pero ese no es el caso: esto evidencia que el Mobbing es algo muy presente y de lo que tenemos que tomar conciencia para prevenirlo de entrada.
Ah, ni hablar de las jetas de sorpresa cuando Mary D. apareció a buscar sus cosas a la oficina, y saludo uno por uno con un beso como si se jubilara. Obviamente los jefes quedaron excluidos de los cariñosos besos que la susodicha repartió por toda la oficina.
Y eso no es todo señores: a continuación de la despedida se nos acerca Rosita, o Robosita, como la llaman. Ese ñoqui mal formado, con ánimo de frígida depresiva y nos dijo a mí y a mi súper compañera de área: “Bueno Mary D. no va a trabajar más en la Oficina.(que novedad, no me digas, pensé que era una joda la despedida a moco tendido), así que las tareas que hacía Mary D, ahora las van a realizar ustedes, pueden repartirlas como más les parezca.”
Ah bueno hija de una gran puta, como si tuviera poco para hacer me agragás más trabajo. Ah claro, del sueldo ni hablar, ¿aumento? ¿donde vivís?
Así que en el trabajo se viven momentos de alta tensión. Mientras tanto, las botonas de siempre, entran a escondidas a la oficina de Bocha para realizar alguna que otra “nominación espontánea” al mejor estilo Gran Hermano, con las esperanzas de atajar los golpes de antemano; y de esta forma van mandando de a poco a algunos pocos al cadalso.
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